La importancia de la vitamina C

El ácido ascórbico, denominada así por su relación con el escorbuto, es una de las vitaminas más importantes para nuestro organismo. En principio todos somos conscientes de la importancia de la necesidad de ingerir suficiente cantidad de esta vitamina en nuestra alimentación. Pero he podido comprobar en mi trabajo diario como existe un gran déficit en la alimentación actual y esto es debido a causas que muchas personas ignoran.
La vitamina C tiene una gran capacidad antioxidante que hace que nuestro organismo esté muy necesitado de ella. El estrés diario, las preocupaciones, jornadas laborables interminables, noches de poco sueño o la gran cantidad de polución ambiental que respiramos cada día, hacen que la ingesta diaria de 80 mg recomendada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) se quede muy corta para las necesidades diarias de gran parte de la población.
La vitamina C se encuentra en todos los vegetales y en especial en los de colores vivos (rojos y verdes) y en todas las frutas, sobre todo crudas. Las frutas ácidas como las grosellas, frambuesas, arándanos o fresas, contienen un buen aporte, ya que el ácido da estabilidad a la vitamina C. También contienen una buena cantidad frutas exóticas como el kiwi, el mango o la guayaba. Pero las frutas con más concentración de vitamina C son las bayas de acerola y el escaramujo (fruto del rosal silvestre). Uno de los inconvenientes de esta vitamina es la facilidad con la que se oxida y se degrada a la exposición de calor, al oxígeno, al monóxido de carbono, el cloro, el cobre o la luz.

Alimentos ricos en vitamina C (expresadas en mg por cada 100 g de alimento) son:

-bayas de acerola, 1500
-escaramujo (pulpa), 1250
-grosella negra, 190
-perejil, 150
-pimiento, 140
-col de Bruselas cocida, 87
-kiwi, 68
-espinacas, 60
-limón, 55
-naranja, 55
-mandarina, 35
-frambuesa, 25
-zarzamora, 20

La importancia de la vitamina C reside en la gran cantidad de funciones en las que interviene y esta es una de las razones por la cual deberíamos consumirla en una cantidad de, como mínimo, el doble o el triple de la cantida recomendada por la OMS.

Funciones de la vitamina C en el organismo:

Protege, equilibra y aumenta la actividad del sistema inmunitario, aumenta la fagocitosis, la producción de anticuerpos, gammaglobulinas e inmunoglobulinas M.
Además últimos estudios científicos indican que la vitamina C y el flavonoide quercitina podrían ser de gran ayuda en el tratamiento y prevención del Covid-19. (Enlace al estudio, en inglés, al final del texto)

-Síntesis del colágeno y mantenimiento de estructuras como cartílagos, ligamentos, huesos, dientes, encías, piel o músculos.

Mejora la absorción del hierro.

Actúa sobre el corazón facilitando el transporte de ácidos grasos al interior de las células para que puedan obtener energía, además de favorecer la reparación de la herida del miocardio tras un infarto.

-Disminuye el LDL-colesterol (“colesterol malo”) y aumenta el HDL-colesterol (“bueno”).

Refuerza el endotelio vascular y capilar, protegiendo venas y arterias.

Gran antioxidante, administrada junto a las vitaminas A, E y el selenio.

Antitumoral, anticancerígena y antihistamínica.

Indicaciones:

Estados carenciales de vitamina C, como tendencias a hematomas, gingivitis o retraso en la cicatrización.

-Inmuno-deficiencias, infecciones y viriasis, como el resfriado común, gripe, paludismo, SIDA, infecciones urinarias.

En el tratamiento del sarampión, parotiditis, orquitis, neumonía vírica, herpes zóster y encefalitis.

Infecciones agudas y crónicas.

Inmuno-patologías como esclerosis múltiple, artritis reumatoidea… En fiebre del heno, rinitis alérgica y shock anafiláctico.

Alteraciones en la cicatrización.

Antiescorbútica.

Anemias.

Alteraciones del sistema circulatorio como hemorragias y varices.

Prevención de estrías y arrugas.

Antioxidante y detoxificante para personas que viven en ambientes con polución y en fumadores, alcohólicos y drogadictos, así como personas sometidas a intoxicaciones por plomo o mercurio.

Toxicidad y exceso

En dosis elevadas pueden haber algunas alteraciones orgánicas y tener efectos secundarios como:

-A partir de 2 o 3 g/día pueden aparecer diarreas en personas sensibles, factor que indicará que hay que reducir la dosis.

-Dosis superiores a 3 g/día pueden aumentar la excreción de oxalato cálcico y no son aconsejables en personas con cálculos en el riñón.

-A dosis elevadas puede disminuir los efectos de anticoagulantes tipo dicumarol.

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https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32636851/

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